
En el análisis de Mesa Central, en su edición del domingo 23 de agosto, era inevitable entrar en el debate ideológico producido esta semana entre la llamada “derechita cobarde” y la ultraderecha, a propósito de la propuesta de Reforma Constitucional presentada por el Gobierno en materia de seguridad para enfrentar el crimen organizado y el terrorismo, iniciativa que no fue recibida de la mejor manera ni siquiera por algunos de sus aliados.
De hecho, algunos analistas señalan que el Presidente José Antonio Kast habría cruzado una línea roja y que, con este proyecto de seguridad, se estaría configurando una administración con “tintes autoritarios” o “iliberales”.
El panel, especialmente Kike Mujica, planteaba que esta discusión corresponde, en buena medida, a una disputa de las élites y que, en definitiva, lo que importa para las familias es la evidencia de una economía y un mercado laboral que muestran señales preocupantes, mientras las familias trabajadoras intentan llegar a fin de mes.
También se mencionó la columna de Carlos Peña, “¿Un texto sin autor?”, y una editorial de El Mercurio, titulada “Seguridad y Reforma Constitucional”, como parte de los cuestionamientos a los contenidos del proyecto de Reforma Constitucional y como ejemplos de esta discusión entre las élites.
Por su parte, la encuesta Criteria de esta semana mostró:
- La aprobación presidencial se estanca en 35%, mientras la desaprobación alcanza el 52%.
- Un 48% considera que la Megarreforma es negativa para el crecimiento y el empleo del país, mientras apenas un 28% la considera positiva.
- Un 52% evalúa muy negativamente la gestión en crecimiento, y un 54% hace lo mismo respecto del empleo.
- Un 55% está muy de acuerdo con la propuesta de un nuevo Estado de Excepción, mientras un 62% se muestra favorable a realizar cambios constitucionales.
No obstante, al analizar las distintas medidas, solo el despliegue de las Fuerzas Armadas obtiene un apoyo ampliamente mayoritario (69%). En cambio, requisar bienes (49%), restringir la libertad de desplazamiento (54%) y restringir el derecho a reunión (56%) generan expresiones mayoritarias de rechazo.

LAS TESIS DEL PANEL DE T13
En opinión de los panelistas de Mesa Central, los objetivos comunicacionales de las editoriales de los medios hegemónicos son coherentes con los debates y tesis que impulsan. En esta oportunidad se observa la fricción propia que enfrenta la derecha cuando debe resolver sus contradicciones entre liberalismo y conservadurismo, democracia y autoritarismo.
Las tesis centrales del panel estuvieron enfocadas en:
- La descoordinación del Gobierno y el error de presentar una Reforma sin una adecuada alineación ideológica, cuando ya existía una agenda de seguridad previamente acordada.
- Las vacilaciones respecto de la urgencia de la Reforma, incluyendo la posibilidad de retirarla o quitarle urgencia, con el objetivo de retomar el control de la agenda de seguridad. Todo ello bajo la duda de si el Gobierno efectivamente corregirá el error, considerando que no cuenta con los votos suficientes en el Congreso.
- La democracia y las libertades personales como un problema de élites, en contraposición con sectores populares que estarían mayoritariamente por la mano dura y los estados de excepción.
EL PELIGRO ES QUE LAS FAMILIAS NO LLEGAN A FIN DE MES
La principal enseñanza de este mundo de comunicaciones simples e instantáneas es que las personas interactúan cada vez más desde el pragmatismo y el sentido individual. Por ello, resulta muy difícil que esas mismas personas no estén preocupadas, en su vida cotidiana, porque los ingresos del hogar no alcanzan y porque los precios de los alimentos básicos siguen aumentando.
Con el zapallo a casi 4 mil pesos el kilo y las zanahorias en torno a los 1.800 pesos, cuesta creer que lo que viene sea auspicioso para las familias.
Por ello, los datos de la encuesta Criteria son particularmente duros respecto de la evaluación de la gestión en empleo y crecimiento. El rechazo a la gestión económica y laboral del Gobierno alcanza niveles muy altos entre la población.
Bajo este prisma, centrarse exclusivamente en la disputa ideológica entre liberales y conservadores de la derecha no resolverá el problema de fondo: la desesperanza se convierte en rabia y la rabia, aunque sea silenciosa, más temprano que tarde pasa la cuenta.
Hemos dicho en observatorios anteriores que la imagen que la derecha siempre ha “vendido” a la población es que “nosotros sí sabemos de crecimiento y empleo”. Sin embargo, en la práctica, este Gobierno está llevando a que una parte importante de la ciudadanía comience a pensar que no existe confianza en que aquello sea posible.
Más aún, empieza a emerger la percepción de que son demasiadas las equivocaciones y que aquello que en algún momento enarbolaron como consigna contra el gobierno anterior hoy comienza a volverse contra ellos.
El slogan “otra cosa es con guitarra” no solo se asoma inexorablemente; además, indica que el péndulo político podría comenzar, inevitablemente, a cambiar de dirección.
¿SE ACABA EL AMOR AL CAPITALISMO?
El desafío de la izquierda es mostrar que este fracaso de la gestión económica no constituye solamente un problema de administración. Debe ser capaz de plantear que existe un problema más profundo: el agotamiento de un modelo que presenta fallas estructurales y que, por más “parches” o reformas que se le incorporen, no necesariamente será capaz de resolverlas.
El desafío de la oposición, en su conjunto, es superar sus diferencias y proponer un camino de país que permita construir, efectiva y pragmáticamente, el país del futuro.
En ese sentido, la oposición tiene una ventaja ineludible: los ciudadanos confían cada vez menos en el Gobierno y, por lo general, cuando se les pregunta más allá del slogan, existe un espacio importante de coincidencia con propuestas que han sido impulsadas desde la oposición.
CAPITALIZAR EL SENTIDO DE LA OPINIÓN PÚBLICA
El desafío central de las comunicaciones políticas es ser capaces de interpretar y expresar el “sentido común” de la ciudadanía.
El levantamiento del secreto bancario, la intervención de barrios críticos, la defensa de las 40 horas laborales y de la indemnización por años de servicio, el aumento del sueldo mínimo, los feriados irrenunciables e incluso el aborto en tres causales tienen un amplio respaldo y conectan con preocupaciones concretas de la opinión pública.
La oposición unificada debe ser capaz de proponer un camino de desarrollo con derechos sociales y libertades, porque existe un espacio importante de respaldo ciudadano para ello.
Mientras la derecha discute sobre los límites ideológicos del Estado y la seguridad, el problema que puede terminar definiendo políticamente al Gobierno es mucho más cotidiano: el bolsillo de las familias.
La pérdida de confianza en el Gobierno y en sus slogans no será fácil de revertir, mientras que la estrechez económica de las familias trabajadoras tampoco parece tener una recuperación significativa en el corto plazo.
Es tiempo de esperanza y de propuestas simples, directas y pragmáticas. Y eso no significa que deban dejar de ser humanas, respetuosas y solidarias.
Observatorio de Medios ICAL

