Un presidente débil y ausente para defender los intereses de Chile

El viernes 11 de septiembre se conmemoraron 53 años del Golpe de Estado civil/militar que dio inicio al período más oscuro de nuestra historia. Con esa fecha sobre la mesa, hacemos una lectura crítica de lo expuesto en el último panel de Mesa Central.

Como es habitual, el programa analiza los resultados de la Encuesta Criteria. Entre las láminas más relevantes, destacan:

1.- La aprobación de José Antonio Kast sube a 31% (+1 punto) y su desaprobación baja a 55% (-3).

2.- Entre los ministros más conocidos figuran Ximena Rincón (80%), Jorge Quiroz (67%), Iván Poduje (64%) y Martín Arrau (60%). Los mejor evaluados, cruzando conocimiento y aprobación, son Iván Poduje (36%), Martín Arrau (32%) y Ximena Rincón (30%).

3.- Un 63% cree que Chile debe defender con firmeza su soberanía, aunque eso genere conflictos con Argentina. Un 44% percibe que la posición internacional de Chile es hoy más débil que hace cinco años.

4.- El Presidente José Antonio Kast es el peor evaluado en su contribución a la polarización: un 47% cree que ha colaborado a aumentar la división política.

5.- Un 59% está en desacuerdo con otorgar indultos a militares condenados por violaciones a los DDHH, y un 52% mantiene ese desacuerdo incluso en casos de enfermedades terminales.

Las tesis del Panel “Hoy más diverso que en otras oportunidades”

Frente a la leve baja en la desaprobación, el panel no ofreció ninguna tesis explicativa. Los panelistas Valdivieso y Pla se conformaron con valorar que la aprobación “no baje del 30%”, como si ese fuera un buen número.

Hubo además, dos divergencias claras entre Isabel Plá y Javiera Jara. Plá reivindicó que este Gobierno tiene un rumbo claro y logros legislativos. Jara replicó con razón: tener un rumbo claro no significa que el camino sea el correcto, y calificó la estrategia económica del Gobierno como “ochentera”.

La segunda divergencia fue histórica. Plá sostuvo que Kast es el Presidente que más divide políticamente al país, incluso más que Piñera, por su posición frente al 73. Jara le recordó que Piñera, por convicción, instaló la categoría de los “cómplices pasivos” de la dictadura, lo que le valió el reproche de su propio sector en su momento. Lo que vemos hoy es precisamente el retroceso de esa derecha.

Finalmente, como un lunar vergonzoso, Valdivieso y Valenzuela se mofaron en dos oportunidades del patriotismo de la izquierda, repitiendo el libreto de la ultraderecha mundial que se cree dueña del concepto de patria. Un estereotipo básico y engañoso, más aún cuando, como música de fondo, durante todo el programa sonó Violeta Parra — mujer chilena, de izquierda, comunista y profundamente patriota — con su “Violeta Ausente”, canto sobre el exilio y el dolor que miles de chilenos sufrieron en dictadura, con el consentimiento de la derecha.

Miren como sonríen los presidentes, cuando le hacen promesas al inocente

Los resultados de Criteria no nos merecen un cuestionamiento metodológico, pero este “leve aumento” de la aprobación presidencial — que sigue siendo malo — genera dudas. No hay causales objetivas para que suba.

Ni siquiera la cercanía del 18 de septiembre, fiesta prioritaria para los chilenos, puede explicarlo. Nos pilla con recesión técnica y un desempleo que roza el 10%. Saldrán muchos menos autos de Santiago y más del 50% de las familias se endeudará para celebrar. Será un 18 durísimo para las capas medias. Habrá que ver cómo se comporta la encuesta la próxima semana, pero el panorama no es auspicioso.

En las últimas semanas, el programa intenta capear los pésimos resultados económicos atribuyendo atributos a la “Mega Reforma” legislativa. Pero sin soluciones de corto plazo que hagan sentido a la gente y alivien a las familias trabajadoras, cualquier excusa seguirá siendo una promesa incumplida más del Presidente.

Respecto a la forma en que Criteria presenta la evaluación de ministros, francamente no se entiende nada, ni siquiera cuando la explican. Lo concreto es que Chile vive una crisis de vivienda que se agravará tras los desastres climáticos y, según Criteria, el ministro mejor evaluado del gabinete de Kast es Iván Poduje con un 36%. Es decir, apenas 3 de cada 10 chilenos cree que el ministro mejor evaluado hace bien su trabajo en un área crítica. Le sigue Arrau, de Seguridad, con un 32%. Esas cifras no son para aplaudir, son para llorar.

Llegó volando el cuervo sobre mi suelo

Las y los chilenos resienten la debilidad del Gobierno en materia internacional.

La pésima y dubitativa gestión en este ámbito no hace más que profundizar la percepción de que los amigos del Presidente — Trump y Milei — no son bien vistos en el país y que el Gobierno está profundizando un alineamiento con los intereses de EE.UU., que va en contra de lo que Chile quiere.

Más allá de la nula mención en Mesa Central sobre la descoordinación entre La Moneda y Cancillería, no se puede ocultar lo evidente: Kast es parte activa de grupos de ultraderecha cuya táctica es acrecentar conflictos e intervenir en la soberanía de otros pueblos.

Chile tiene una tradición institucional sólida y una diplomacia que siempre se ha ejercido con fuerza y de forma pacífica. Eso es lo que hoy está en cuestión. No se entiende que los panelistas callen la descarada disposición de Trump de apropiarse de zonas estratégicas como el Estrecho de Magallanes y la Antártica, y que un conflicto entre Chile y Argentina le vendría muy bien, dada su amistad desembozada con Milei.

El mundo está cambiando, la geopolítica ha complejizado los escenarios y no tener una política exterior clara, eficaz y transparente para navegar en aguas turbulentas es muy peligroso para los intereses de Chile y la defensa de su soberanía.

Hay que recordar que la política exterior es de exclusiva responsabilidad del Presidente de la República, y que Kast persiste en conducir el timón en contra de lo que las y los chilenos esperan. El panel de Mesa Central al menos debería recordar el dicho: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.

Un Pueblo Sin Memoria, es Un Pueblo Sin Futuro

Esta frase, inscrita en una de las galerías del Estadio Nacional — que en dictadura fue usado como campo de concentración — es un testimonio de los horrores cometidos. Es una frase de sentido común, de humanidad y de verdad histórica.

Por eso sorprende la falta de humanidad de la dirigente de la UDI María José Hoffmann, al decir que “el 11 del 73 es la fiesta de la derecha chilena”. Cabe imaginar la invitación: “Ven a mi fiesta, tendremos DJ, luces, tortura, violaciones y desapariciones de seres humanos. Te divertirás”.

En medio de ese retroceso, Kast decide no conmemorar el quiebre de la democracia, que por cierto es una tragedia. Se transforma así en un presidente ideológico, que gobierna para su barra brava y no representa la sensibilidad de todas y todos los chilenos.

Tan insustancial como su manejo internacional, nos llama a no tener a Chile anclado en el pasado como impedimento para avanzar. Contra todo sentido común, Kast quiere hacernos creer que los seres humanos jamás miramos atrás para tomar decisiones, que nunca contrastamos lo que hicimos mal para hacerlo mejor.

La ultraderecha está desatada dando una batalla cultural que busca deshumanizar la sociedad, llenarla de mentiras y estereotipos. El silencio y la ausencia de Kast la empuja a seguir en esa disputa.

Lo importante y significativo sin embargo, es que no han logrado deshumanizar a la sociedad. Las cifras de Criteria se los recuerdan: un 59% no permitiría indultos a criminales de lesa humanidad y un 65,2% ve los resultados del Golpe como negativos. La barra brava del Presidente y sus amigos tiene apenas un 19% de apoyo cuando se trata de festinar con el dolor de miles de familias.

Observatorio de Medios ICAL