Apenas 69 días bastaron para quebrar al gobierno. Las salidas de Trinidad Steinert en Seguridad y Mara Sedini en la Segegob confirman la rápida caída del oficialismo. Frente a un rechazo ciudadano del 58% y la baja sostenida del Presidente en la encuesta Cadem, la prensa sale al rescate.

Las portadas del miércoles 20 de mayo evidenciaron una clara operación de protección. Los medios corporativos actúan como un partido político para sostener a una derecha sin equipos.

La ilusión de control y la falta de ministros

El Diario Financiero pone en su portada “Golpe de timón temprano” (portada, 20 de mayo). Esta frase marítima regala al Presidente una falsa imagen de autoridad frente a un desastre provocado por ellos mismos. Un verdadero cambio de rumbo exige tener un plan claro, algo ausente en este gobierno. Los medios alabaron la nueva idea de los “biministros” —con Claudio Alvarado y Louis de Grange asumiendo dos carteras cada uno—, pero entregar ministerios estratégicos a las mismas personas evidencia el naufragio.

La excusa del récord y la vocera silenciosa

La Tercera y El Mercurio dedican sus mayores esfuerzos a tratar esta crisis como una curiosidad histórica. Destacan al unísono el “cambio de gabinete más rápido desde el retorno a la democracia” (El Mercurio, p. A1; La Tercera, p. 4). Esta táctica funciona como una cortina de humo. Suman a esto un lenguaje tramposo: justifican el desastre hablando de “errores involuntarios” (Diario Financiero, p. 2).

Incluso, defienden al Presidente culpando al “diseño original del gabinete” (La Tercera, p. 4). Con esta maniobra, los diarios tapan el pésimo trabajo de Mara Sedini. La ex vocera demostró una incapacidad absoluta para entregar cualquier mensaje.

Sus apariciones públicas terminaban en silencios incómodos, huidas literales de la prensa para evitar preguntas y peleas inútiles con la oposición. Culpar a un “diseño” abstracto perdona esta inoperancia real.

El derrumbe de la gran promesa: Seguridad

El centro de esta crisis golpea el corazón de la derecha. El actual gobierno ganó la elección jurando orden y mano dura. El fracaso en el Ministerio de Seguridad deja en evidencia las mentiras, la manipulación mediática y la irresponsabilidad del populismo penal de Kast.

La caída de Trinidad Steinert demuestra esta derrota. Su gestión acumula un historial de fracasos y polémicas graves. Carecía de un plan claro frente al Congreso. Se suma a esto su oscura intervención para sacar a una alta oficial de la PDI, un escándalo gigante que gatilló una investigación de la Contraloría. El oligopolio mediático ocultan a propósito el vínculo entre esta suma de incompetencias y la destrucción de la principal bandera de campaña oficialista.

Nuestra tarea: Romper el blindaje

La prensa corporativa actúa como el perro guardián del poder. Bautizan “reordenamiento” al caos, “ajuste” al derrumbe, “error de diseño” a la incapacidad y “golpe de timón” a perder el rumbo. Leer las noticias hoy exige romper ese velo protector. La evidencia en las propias páginas de estos diarios confirma una verdad ineludible: el gobierno atraviesa una crisis profunda, carece de equipos y su principal discurso quedó en el suelo.

Para los movimientos sociales y la izquierda, este momento abre una gran oportunidad. Frente al fracaso de la derecha en el tema que decían dominar, la tarea de las fuerzas transformadoras consiste en tomar la iniciativa. Debemos proponer un concepto de seguridad enfocado en la democracia y los barrios, y mostrarle a las mayorías que el emperador va desnudo, por mucho que sus diarios intenten vestirlo con portadas de emergencia.

por Jean Flores Quintana – Observatorio de Medios, ICAL