Discutiendo de la Dictadura Constitucional y evitando el escándalo de Cerimedo y la manipulación de la soberanía popular.

En Mesa Central del domingo quedó expuesta la élite liberal y su contradicción con la ultraderecha. Una reforma constitucional dictatorial los divide y les da pavor, pero al final son capitalistas todos. Construyeron el imaginario de un país de derecha que les creyó y los votó. Hoy esa gente se siente engañada —caso Cerimedo—, sin empleo y sin llegar a fin de mes. Ellos siguen hablando de cifras de seguridad. Las familias trabajadoras siguen pasándolo mal.

En conjunción los datos de la tradicional medición de T13, Criteria indican que:

1.- La desaprobación al Gobierno de Kast volvió a subir al 55%, la aprobación baja a 33%.

2.- Sólo un 19% de la población cree que el Gobierno tiene un plan de seguridad.

3.- Un 49% se muestra en desacuerdo o muy en desacuerdo en generar un nuevo Estado Constitucional.

4.- Frente al dilema sobre condenados por crimen organizado o terrorismo, un 74% considera que hay delitos tan graves donde la prioridad debe ser la sanción y no la reinserción social.

Las Tesis del Panel T13

El panel de T13 de hoy dejó mal parado a Gonzalo Müller. Su intento por minimizar la crisis desatada por la propuesta de reforma constitucional del Gobierno chocó con el resto del panel, que no solo confirmó la magnitud de la crisis, sino que alertó sobre el peligroso camino iniciado en La Moneda. Nadie se explica cómo el Ejecutivo logró autoinfligirse un daño así justo cuando había tomado el control de la agenda. Müller quiso instalar que las derechas se realinearon, pero lo que quedó claro es que el Gobierno empuja una agenda ideológica que no tiene el respaldo de las élites y que termina por desordenar a su propio sector. Incluso cuando se intentó argumentar que las encuestas avalan los cambios constitucionales, el consenso del panel fue otro: hay que “matar” la reforma y retomar la agenda con leyes y medidas concretas en seguridad.

Cerimedo y la Mentira como arma de acción política

El panel de análisis cerró con la incertidumbre y los potenciales problemas que traerá la participación del Presidente Kast en el Foro de Madrid, una participación que nuevamente tiene dividido al oficialismo. Hablaron muy livianamente del escándalo de Cerimedo, sin abordar nada del contexto internacional y, mucho menos, medir las expectativas económicas que esto genera.

Mientras Jorge Alessandri organiza un gran acto para celebrar el Triunfo del Rechazo este 4 de septiembre, en el concierto internacional y en redes sociales el escándalo Cerimedo golpea fuerte al sentido común, a las instituciones y a las leyes. ¿Cómo celebrar un triunfo cuando se ha sido descarado en la trampa, la instigación y el engaño? ¿Cuánto daña la confianza pública? ¿Cuánta rabia y vergüenza se siente al saber que se votó en una elección manipulada?

La desaprobación del Gobierno sigue en aumento —sin capitalizar nada con sus operaciones de farándula— y deja en evidencia que el problema de fondo es la pérdida de confianza. Cerimedo, hoy vinculado incluso al narcotráfico, fue un tsunami para la ultraderecha: nos enteramos de que intoxicaron y mintieron en el Plebiscito Constitucional y en la elección presidencial. Han querido instalar a Evelyn Matthei como su principal víctima para rescatar algo de las banderas de la centro derecha, pero no fue Evelyn Matthei la víctima. Fue la soberanía popular, fue la democracia, fuimos todas y todos los chilenos.

Las dictaduras constitucionales se construyen sobre montajes y mentiras, causando desconcierto. En ese escenario, equivocarse es muy fácil. El problema es que esa equivocación le está costando muy caro a las familias chilenas.

Trump y Milei, los empobrecedores

Pese a que el panel no discutió los resultados de la encuesta Criteria en el plano internacional, esta edición sí trajo consultas en la materia. Con una aprobación de apenas 15% para Trump y 11% para Milei, la señal de la ciudadanía es clara: ni el imperialismo autoritario ni el servilismo autoritario son modelos que el país quiera para Chile.

Las intervenciones de EE.UU. en la soberanía de los países se sienten con fuerza también en Chile. Un 60% de los consultados cree que los norteamericanos ejercerán presiones por nuestros recursos estratégicos —litio y cobre— y solo un 10% cree que deberíamos alinearnos con los intereses de EE.UU.

Desde antes de asumir la Presidencia, Kast ha estado alineado con los intereses de Trump. Fue parte del encuentro Escudo de las Américas y el ministro de Defensa Barros asistió al segundo encuentro. Lo penoso es que, pese a que dijo que Chile no se comprometía con las solicitudes de EE.UU., en menos de un día fue el propio Embajador de EE.UU. en Chile quien mostró la firma y el compromiso del Gobierno chileno.

Es obvio que el Gobierno chileno está alineado con los intereses norteamericanos y esto va en contraposición a la opinión ciudadana, al sentido común chileno. El capitalismo está conflictuado en Chile y en el mundo, y no se puede dejar pasar que, curiosamente, mientras más crece el rechazo a las políticas norteamericanas y a los ataques argentinos sobre nuestra soberanía, la agenda Criteria dejara de medir en el concierto internacional a China. Los resultados anteriores mostraron una cercanía chilena con China que los aterró.

Frente a la ultraderecha empobrecedora y sus aranceles unilaterales, está la relación comercial y de cooperación con la República Popular China. Eso es lo que les incomoda: que China no es China a secas, es una República que respeta la soberanía de los pueblos, que tiene un modelo socialista que dirige el Partido Comunista. La pregunta se cae de madura: ¿quiénes nos empobrecen realmente?

Foro de Madrid: del colonialismo español a la decadencia de un imperio

Mientras se realiza el Foro de Madrid y se celebra el triunfo del Rechazo, otros estarán pensando en cuánto más subirá el costo de la vida, si les alcanzará para la celebración del 18 o si encontrarán al menos un empleo. Se preguntarán cuánto les mintieron y manipularon para votar Rechazo y, por sobre todo, si sus bolsillos están mejor o peor.

Mientras los imperios quieren recuperar su predominio, el mundo avanza hacia el multilateralismo y la cooperación, porque con los matones de los aranceles a los pueblos les va mal. Mientras en el Foro de Madrid hablarán del éxito y la arremetida de la ultraderecha internacional, otros pensarán en cuánta mentira tuvieron que difundir para llegar a donde están.

Mientras sigan gritando “zurdos empobrecedores” y tengan resultados de pobreza como en Argentina o de decrecimiento en Chile, los ciudadanos seguirán pensando: no me va bien y me mintieron.

Mientras todo esto pasa, algunos pensarán que un 4 de septiembre Salvador Allende dio su discurso de asunción presidencial. Un discurso que muchos deberían recordar, porque era el inicio de un nuevo proceso político en Chile: entraba el Gobierno de las y los trabajadores, esos que, aunque se les quiera invisibilizar, son el motor del desarrollo, son los que no empobrecen, por el contrario, crean riqueza. Y por sobre todo se acordarán del por qué Allende fue antimperialista. Si tenían alguna duda, la actuación de Trump da razones suficientes para entenderlo.