Columnas

¿Dónde está el infantilismo?

En la política  existe una ‘rara avis in Chile’, son los autodenominados EX en este caso Ministros DC, pareciera ser un título nobiliario que les adjudica una supremacía con la que se permiten enrostrar e interpelar puerilmente a quienes no soportamos el hedor de las cocinas que frecuentaron y no eludirían frecuentar.

Afirman, “¡una vez más se aíslan! ¡no firman el acuerdo!, “¡amparan la violencia!. Aislados del coqueteo con la derecha, si, pero jamás del movimiento popular. Que habríamos de firmar, si no está lo que el país exige  y a los pocos días los mismos firmantes acusan los errores. Para la foto, nunca!

Lo más oportunista y charlatan es que vuelven con la cantinela de la condena a la violencia, exigiendo pronunciamiento a las víctimas. Los comunistas tenemos más de 100 años de profunda lucha por la democracia y la paz no precisamos de gárgaras con ella, no propiciamos nunca un golpe de Estado, ni mucho menos amparamos la delincuencia.

No llamamos ni aceptamos jamás alguna intervención del imperio. Nunca habríamos saludado el Cartel de Lima, promotor de intervenciones en países hermanos. Jamás asesoramos a terroristas de Estado, como por ejemplo en El Salvador, Oscar Arnulfo Romero se llamaba el obispo asesinado en la misma época.

Nuestra tolerancia siempre ha sido cero con la corrupción. Hay grandes Partidos que desaparecen por sus errores políticos, otros grandes Partidos  lo hacen sumidos en la corrupción, como la DC Italiana y  Venezolana.

Ex Ministros, nostálgicos de un pasado que hunde sus raíces en muchas de las causas del levantamiento que tiene lugar en nuestro país. En su afán de sabiduría, caen en el ridículo de volver a cometer sus viejos errores, se horrorizan de dos millones de chilenas y chilenos en Santiago y muchos más en el país pidiendo justicia social y más democracia. Chile despertó y maduró, no compra componendas.

Sin embargo hay demócratas cristianos y cristianas con los cuales convivimos y coincidimos políticamente en lo de fondo, la superación del neoliberalismo y la profundización de la democracia.

Con ellos y ellas estamos en el día a día, en el barrio, el Cabildo, el trabajo, los sindicatos, el arte, el feminismo, en escuelas, liceos y universidades, en la calle, y no tienen nada de infantilismo revolucionario, tienen mucho de Jaime Castillo Velasco, de Bernardo Leigthon,  de María Rosas, de Radomiro Tomic. Con ellos somos distintos, pero no distantes.

 

Columna de Guillermo Scherping, Director del Área Docencia ICAL.

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